| Falsas apariencias |
|
|
|
|
Pero en este juego de las apariencias muchos terminan preguntándose quiénes son en realidad. Esto sobreviene al sentir que han perdido su verdadera personalidad entre tantas mentiras y falsedades. Estas representaciones, que casi todos asumimos con naturalidad, no serán perjudiciales si mantenemos la cabeza fría y sabemos distinguir lo que pensamos, lo que hacemos y lo que somos de verdad. Conocer el juego de las apariencias puede resultar entretenido y muy instructivo, además de que aprenderemos mucho sobre el género humano y sobre nosotros mismos. Concretar nuestras expectativas Forma parte del aprendizaje de nuestra vida el ir conformando nuestar imagen y consolidarla hacia el exterior y hacia nosotros mismos. De la competitividad surgen las comparaciones es por eso que debemos estar seguros de nosostros mismos y del prototipo asignado. El problema surge cuando nos preguntamos si cumplimos con nuestras expectativas, si nos gustamos realmente. Por creer que si no soy ese alguien que los demás exigen no seré nada, no me querrán o no me aceptarán, podemos interiorizar esa imagen-modelo, y acabar comportándonos sin discernir si quien así actúa somos nosotros o una proyección impostada.
Una manera de actuar que en lugar de regirse por el "yo así lo entiendo y así obro", se guía por el "quedar a la altura de las circunstancias", de las expectativas que hemos alimentado en los demás. El qué hacer queda supeditado a lo que creo que los demás esperan que nosotros hagamos.
Ser yo no significa ignorar las reglas sociales que cada espacio y grupo de personas requiere. Sin dejar de ser yo, no nos mostraremos de la misma forma cuando solicitamos un trabajo, cuando vamos de compras, nos enamoramos o cenamos con amigos. Sin arrinconar la consciencia de quién soy, adoptaremos las maneras convenientes; pero siendo artífices de nuestra vida. La mejor fórmula para que nos quieran es queriendo nosotros como lo que somos: una persona auténtica, íntegra y real.
- Atender a nuestros sentimientos, gustos y raciocinios, prestando atención relativa a las expectativas de los demás. - Recordar que el derecho de vivir según pensamos y sentimos, también incluye a quienes nos rodean. - No juzgarnos a cada momento, sino reflexionando con espíritu crítico sobre nuestras decisiones. - Practicar la autoafirmación. Somos únicos, e irrepetibles. No copiar planteamientos ni criterios ajenos porque los nuestros también son válidos. - Tener claro que cada decisión corresponde a un momento determinado y que podemos cambiar de opinión y de manera de actuar. - Ser cada uno nuestro mejor amigo, para poder llegar a ser un auténtico amigo de los demás. |
| Inicio |
| Perfiles |
| Moda |
| Belleza |
| Salud |
| Psicología |
| ABC del saber estar |
| Iruya.com |
| Contacto |